Un buque tanque ruso arribó a la isla con combustible tras meses de escasez, mientras analistas debaten sobre la necesidad de modernizar el obsoleto sistema de refinación y distribución.
El buque tanque ruso Anatoly Kolodkin atracó este lunes en el puerto de Matanzas con 100 mil toneladas de crudo, en un intento por frenar la parálisis energética en Cuba. Tras tres meses sin suministros, la embarcación completó una travesía desde el Báltico para abastecer a las centrales termoeléctricas locales. El arribo ocurre en un momento crítico tras el corte del flujo venezolano y en medio de negociaciones con el gobierno de Estados Unidos.
La distribución de gasolina y crudo en la isla funciona bajo un modelo monopolístico controlado por las estatales CUPET y CIMEX. Toda la infraestructura, desde ductos y terminales marítimas hasta los puntos de venta minorista, depende de dichas entidades. Sin embargo, este sistema centralizado muestra signos de agotamiento.
Según un análisis de Horizonte Cubano, las refinerías del país tienen más de 60 años y carecen de tecnología moderna para procesar crudos pesados, lo que genera un rendimiento deficiente donde el 54% del producto final es fuelóleo de bajo valor. Esta limitación obliga a Cuba a una dependencia crítica del petróleo importado. De acuerdo con Reuters, la isla necesita unos 100 mil barriles diarios para que sus termoeléctricas operen, pero la producción nacional apenas cubre el 40% de esa demanda.
El experto Jorge R. Piñón destacó en Horizonte Cubano que el país debería transformar sus refinerías en terminales de “acceso abierto”. “Debe adoptar un marco de transporte bajo el régimen de ‘transportista común’ (common carrier). El primer paso para alcanzar este objetivo es la reestructuración del sector de refino de petróleo crudo”, aseguró.
La falta de combustible paralizó servicios esenciales más allá de la red eléctrica. Reportes de CNN confirman que el desabastecimiento de diésel detuvo las bombas de agua en La Habana, situación que forzó a la población a recolectar suministros de camiones cisterna en la vía pública. Además, la crisis energética afectó al sistema de salud, ya que la escasez obligó a posponer cirugías y aumentó el riesgo para pacientes pediátricos con cáncer ante la inestabilidad de los equipos hospitalarios.
Esta urgencia motivó una flexibilización en la política de la administración de Donald Trump. El entonces mandatario estadounidense mostró una postura más flexible en medio de la crisis energética que atraviesa la isla. “Tenemos un petrolero allí afuera. No nos molesta que alguien reciba un cargamento, porque tienen que sobrevivir”, declaró Trump a bordo del Air Force One, según consignó CNN.
Pese a este gesto, la carga del Anatoly Kolodkin representa solo una ayuda temporal que cubriría el consumo de apenas siete días. La solución propuesta por especialistas de Horizonte Cubano apunta a imitar modelos como el de Puerto Rico o España. La idea central es dejar de invertir miles de millones en refinerías obsoletas y reorientar esos emplazamientos para convertirlos en terminales de importación.
Bajo este marco, la red nacional de puertos, como Mariel, Nuevitas y Santiago de Cuba, funcionaría como un espacio de acceso abierto para que diversas marcas compitan en igualdad de condiciones. Según los analistas, esta transición descentralizada, además de mejorar la fiabilidad del suministro, disminuiría los riesgos ambientales asociados a las viejas plantas de refinado.
