El presidente habló en New York, donde se realiza el Argentina Week, una exposición que intenta atraer al gran capital financiero internacional a invertir en la Argentina. Volvió a la carga contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, dos de los empresarios más importantes del país, con los que viene protagonizando un dura pelea.
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Durante su exposición, entre otras cosas, Milei dijo que “Rocca y Madanes, en convivencia con políticos ladrones, volvieron a ir en contra de los argentinos”. El mandatario reiteró ataques que ya habían tenido lugar el pasado 1° de marzo, cuando tuvo lugar la Apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Allí, en algo que intentó parecer una improvisación, había atacado duramente a ambos empresarios.
Detrás de estos ataques están las crecientes tensiones de la economía, que están empujando a un sector del gran empresariado a creciente críticas al «modelo» que impulsa la gestión de La Libertad Avanza. Paolo Rocca, titular del poderoso Grupo Techint, es parte de quienes vienen cuestionando un esquema de dólar barato y apertura indiscriminada, que facilita la entrada de productos importados, mayormente de origen chino. Por su parte, Madanes está intentando cerrar la planta de Fate, en San Fernando, dejando a mil familias en la calle. Lo hace, según sus declaraciones, como resultado del efecto que causan esas mismas importaciones.
La realidad es que se trata de dos de los empresarios más poderosos del país, jefes de enormes conglomerados económicos, que tienen intereses tanto en el sector industrial como en el área de petróleo, gas y energía.
Además, están entre las personas más ricas del país. Este lunes se conoció el ranking de la revista Forbes, que define la lista de las personas con mayor riqueza a nivel global y, por supuesto, también en la Argentina. En nuestro país, Paolo Rocca volvió a ocupar el primer lugar de la lista, con una fortuna estimada en $7.300 millones. Madanes ocupaba, hasta el año pasado, el puesto número 18 en esa lista.
Estas grandes patronales vienen coincidiendo casi en su totalidad con el programa de ajuste de Milei. Fueron, de hecho, soportes fundamentales de la reforma laboral esclavista. Hoy se distancian por un aspecto de la política económica. Que la tensión sea tan fuerte habla del horizonte crítico que ven tanto el Gobierno como estos sectores del capital.
Demás está decir que el discurso rabioso del presidente es para defender un modelo de ajuste rabioso, direccionado tanto hacia el capital financiero internacional como hacia grandes mineras y petroleras, intentando que apuesten al modelo extractivista en estas tierras.
Esa es la razón del acompañamiento que realizan distintos gobernadores en este viaje. En la delegación, junto al presidente y sus funcionarios, están, entre otros, los peronistas Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta); Ignacio Torres, del PRO (Chubut); los radicales Carlos Sadir (Jujuy) y Alfredo Cornejo (Mendoza); Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro). Además, está presente el cordobés Martín Llaryora, que viajó invitado por la AmCham, cámara de las empresas norteamericanas con presencia en la Argentina.
Estos gobernadores son parte de quienes vienen garantizando la gobernabilidad de Milei. Sin ir más lejos, son los que aportaron los votos y avales para la aprobación de la reforma laboral esclavista.
La clase trabajadora y el pueblo pobre tienen que aprovechar esas brechas por arriba para irrumpir con sus propias demandas. Para pelear una agenda propia, que plantee los urgentes problemas del salario, las condiciones laborales y los despidos. Que enfrente los intentos de avanzar en la reforma laboral esclavista. Que busque plantear una salida propia a la crisis nacional, atacando los intereses del gran poder económico. Esa perspectiva requiere recuperar los sindicatos de manos de la traidora burocracia sindical amontonada en la CGT. Exige, también, plantearse la pelea por un partido de la clase trabajadora que levante una perspectiva propia de las y los explotados.
